Características
Las células,
como sistemas termodinámicos complejos, poseen una serie de elementos
estructurales y funcionales comunes que posibilitan su supervivencia; no
obstante, los distintos tipos celulares presentan modificaciones de estas
características comunes que permiten su especialización funcional y, por ello,
la ganancia de complejidad.14 De este modo, las células permanecen altamente
organizadas a costa de incrementar la entropía del entorno, uno de los
requisitos de la vida.15
Características
estructurales
·
La
existencia de polímeros como la celulosa en la pared vegetal permite sustentar
la estructura celular empleando un armazón externo.
·
Individualidad:
Todas las células están rodeadas de una envoltura (que puede ser una bicapa
lipídica desnuda, en células animales; una pared de polisacárido, en hongos y
vegetales; una membrana externa y otros elementos que definen una pared
compleja, en bacterias Gram negativas; una pared de peptidoglicano, en
bacterias Gram positivas; o una pared de variada composición, en arqueas)8 que
las separa y comunica con el exterior, que controla los movimientos celulares y
que mantiene el potencial de membrana.
·
Contienen
un medio interno acuoso, el citosol, que forma la mayor parte del volumen
celular y en el que están inmersos los orgánulos celulares.
·
Poseen
material genético en forma de ADN, el material hereditario de los genes y que
contiene las instrucciones para el funcionamiento celular, así como ARN, a fin
de que el primero se exprese.16
·
Tienen
enzimas y otras proteínas, que sustentan, junto con otras biomoléculas, un
metabolismo activo.
Características funcionales
Las enzimas, un tipo de proteínas implicadas
en el metabolismo celular.
·
Las células vivas son un sistema
bioquímico complejo.
Las características que permiten diferenciar las células de los sistemas
químicos no vivos son:
·
Nutrición. Las células toman sustancias del
medio, las transforman de una forma a otra, liberan energía y eliminan
productos de desecho, mediante el metabolismo.
·
Crecimiento y multiplicación. Las células son capaces de dirigir
su propia síntesis. A consecuencia de los procesos nutricionales, una célula
crece y se divide, formando dos células, en una célula idéntica a la célula
original, mediante la división celular.
·
Diferenciación. Muchas células pueden sufrir cambios
de forma o función en un proceso llamado diferenciación celular. Cuando una
célula se diferencia, se forman algunas sustancias o estructuras que no estaban
previamente formadas y otras que lo estaban dejan de formarse. La diferenciación
es a menudo parte del ciclo celular en que las células forman estructuras
especializadas relacionadas con la reproducción, la dispersión o la
supervivencia.
·
Señalización. Las células responden a estímulos
químicos y físicos tanto del medio externo como de su interior y, en el caso de
células móviles, hacia determinados estímulos ambientales o en dirección
opuesta mediante un proceso que se denomina quimiotaxis. Además, frecuentemente
las células pueden interaccionar o comunicar con otras células, generalmente
por medio de señales o mensajeros químicos, como hormonas, neurotransmisores,
factores de crecimiento... en seres pluricelulares en complicados procesos de
comunicación celular y transducción de señales.
·
Evolución. A diferencia de las estructuras inanimadas,
los organismos unicelulares y pluricelulares evolucionan. Esto significa que
hay cambios hereditarios (que ocurren a baja frecuencia en todas las células de
modo regular) que pueden influir en la adaptación global de la célula o del
organismo superior de modo positivo o negativo. El resultado de la evolución es
la selección de aquellos organismos mejor adaptados a vivir en un medio
particular.
Las propiedades celulares no tienen por qué ser constantes a lo largo del desarrollo de un organismo: evidentemente, el patrón de expresión de los genes varía en respuesta a estímulos externos, además de factores endógenos. 17 Un aspecto importante a controlar es la pluripotencialidad, característica de algunas células que les permite dirigir su desarrollo hacia un abanico de posibles tipos celulares. En metazoos, la genética subyacente a la determinación del destino de una célula consiste en la expresión de determinados factores de transcripción específicos del linaje celular al cual va a pertenecer, así como a modificaciones epigenéticas. Además, la introducción de otro tipo de factores de transcripción mediante ingeniería genética en células somáticas basta para inducir la mencionada pluripotencialidad, luego este es uno de sus fundamentos moleculares.18
Tamaño, forma y función
Comparativa de tamaño entre neutrófilos,
células sanguíneas eucariotas (de mayor tamaño), y bacterias Bacillus
anthracis, procariotas (de menor tamaño, con forma de bastón).
El tamaño y
la forma de las células depende de sus elementos más periféricos (por ejemplo,
la pared, si la hubiere) y de su andamiaje interno (es decir, el
citoesqueleto). Además, la competencia por el espacio tisular provoca una
morfología característica: por ejemplo, las células vegetales, poliédricas in vivo,
tienden a ser esféricas in vitro.19 Incluso pueden existir parámetros químicos
sencillos, como los gradientes de concentración de una sal, que determinen la
aparición de una forma compleja.20
En cuanto al
tamaño, la mayoría de las células son microscópicas, es decir, no son
observables a simple vista. A pesar de ser muy pequeñas (un milímetro cúbico de
sangre puede contener unos cinco millones de células),14 el tamaño de las
células es extremadamente variable. La célula más pequeña observada, en condiciones
normales, corresponde a Mycoplasma genitalium, de 0,2 μm, encontrándose cerca
del límite teórico de 0,17 μm.21 Existen bacterias con 1 y 2 μm de longitud.
Las células humanas son muy variables: hematíes de 7 micras, hepatocitos con 20
micras, espermatozoides de 53 μm, óvulos de 150 μm e, incluso, algunas neuronas
de en torno a un metro. En las células vegetales los granos de polen pueden
llegar a medir de 200 a 300 μm y algunos huevos de aves pueden alcanzar entre 1
(codorniz) y 7 cm (avestruz) de diámetro. Para la viabilidad de la célula y su
correcto funcionamiento siempre se debe tener en cuenta la relación
superficie-volumen.15 Puede aumentar considerablemente el volumen de la célula
y no así su superficie de intercambio de membrana lo que dificultaría el nivel
y regulación de los intercambios de sustancias vitales para la célula.
Respecto de
su forma, las células presentan una gran variabilidad, e, incluso, algunas no
la poseen bien definida o permanente. Pueden ser: fusiformes (forma de huso),
estrelladas, prismáticas, aplanadas, elípticas, globosas o redondeadas, etc.
Algunas tienen una pared rígida y otras no, lo que les permite deformar la
membrana y emitir prolongaciones citoplasmáticas (pseudópodos) para desplazarse
o conseguir alimento. Hay células libres que no muestran esas estructuras de
desplazamiento pero poseen cilios o flagelos, que son estructuras derivadas de
un orgánulo celular (el centrosoma) que dota a estas células de movimiento.2 De
este modo, existen multitud de tipos celulares, relacionados con la función que
desempeñan; por ejemplo:
·
Células
contráctiles que suelen ser alargadas, como las fibras musculares.
·
Células
con finas prolongaciones, como las neuronas que transmiten el impulso nervioso.
·
Células
con microvellosidades o con pliegues, como las del intestino para ampliar la
superficie de contacto y de intercambio de sustancias.
·
Células
cúbicas, prismáticas o aplanadas como las epiteliales que recubren superficies
como las losas de un pavimento.
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